24 octubre, 2015

La triste historia del paciente sin respeto

Foto extraida de la web jess-black.blogspot.com-

Foto extraida de la web jess-black.blogspot.com-

Era muy demandante, trataba a todos los profesionales sanitarios sin respeto.
Siempre creía tener a la señora razón de su lado. Y no le importaba el problema, la urgencia o la hora del reloj.
Solía acudir a la consulta de urgencias extrahospitalarias a demandar injustificadamente una asistencia.
Ya era conocido en nuestro servicio.
Pero desde hace unos meses un diagnóstico de mal pronóstico lapidó su presente.
El otro día lo visité por primera vez en su domicilio y entendí por fin parte de ese malhumorado comportamiento.
Su gris hogar, podría ilustrar la definición de soledad en el diccionario. No había rastro de un familiar, ni la sombra de alguno de sus hijos.
La foto de su difunta esposa, adornaba una solitaria cómoda. Ella murió en la mesa de un quirófano, y él nunca superó su terrible perdida.
En esta ocasión noto que él ha cambiado, al igual que su carácter.
No es el mismo, no tiene ganas de revancha. Perdió peso, dejó a un lado su insano odio y olvidó su mal humor.
Con una lágrima nos abre la puerta, y con un abrazo agradece tantas ocasiones donde predominó nuestra profesionalidad y respeto.
Lo que nunca conseguimos con palabras una enfermedad lo hizo en cuestión de meses.
Y yo, lamento que ahora esté justificada nuestra asistencia, y por supuesto que una terrible enfermedad sea el motivo principal de este necesario cambio.
Hay noches en urgencias que me enseñan lo que no está publicado en ningún patrocinado tratado de urgencias.
Si tratáis a todos vuestros pacientes con respeto, no os pesarán luego unas desafortunadas palabras fruto de un desencuentro, porque cada paciente tiene una historia vital que le condiciona, y nosotros estamos obligados a saber capear algunos infiernos.
Ninguna noche sus palabras de reproche me quitaron el sueño. Pero esta guardia con aroma de madrugada, mis ojos no consiguen saludar a Morfeo. Todavía no olvido esa mirada, ni esas tristes palabras de agradecimiento.
Otra guardia en urgencias, otra noche de insomnio con tinta de médico.
J.M. Salas
Con Tinta de Médico – Diario de un Médico de Urgencias adicto a la noche.
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