29 septiembre, 2008

Los viajes de la esperanza


Los viajes de la esperanza ( II )
Entrevista con Erika Contreras

El pasado domingo desde el portal Unidos contra el Parkinson nos hicimos eco de una noticia aparecida en la prensa digital internacional, donde se ponía en guardia a los enfermos y sus familias de emprender los llamados "viajes de la esperanza" (o como los define el articulo "Turismo de células madre").



Opinar sobre el argumento no es nada sencillo, porque el atractivo que estas ofertas de curación es directamente proporcional con el estado de deterioro psico-físico y de padecimiento (propio y de la familia) de cada paciente.



Desgraciadamente buena parte de los anuncios, sobre todo en Internet, están estupendamente construidos para alimentar la esperanza nutriéndose de la desesperación.



Mas que opinar al respecto, pensamos resulte mas útil y enriquecedor escuchar de la viva voz de una persona afectada por Parkinson de Inicio Temprano su experiencia directa.



Hoy tenemos el placer de hablar con Erika Contreras, ella es chilena, Ingeniero Agrónomo, tiene 45 años y pronto cumplirá 12 años con parkinson. Hasta hace unos meses ocupó el cargo de presidenta de la liga chilena contra el mal de Parkinson. Aquí, ella estuvo 10 meses y por motivos de salud tuvo que dejar la presidencia. Ella está casada y tiene dos hijos, Pablo de 15 años y Vicente de 11.



Erika en abril de 2006 decidió emprender un viaje hacia una nueva realidad y una esperanza de mejora de su estado de salud.



P: Erika, ¿como surgió a idea de este viaje, donde te enteraste de la existencia de este centro?



R. Fue a través de mi hermano José Luis, que es médico y tuvo un congreso de medicina allá en la isla y como sabía que ahí estaba el Centro de restauración neurológica CIREN, se preocupó de ir y hablar con médicos del centro. Esto coincidió con el hecho de que estaba viviendo una etapa súper difícil con el parkinson, ya que tenía 11 horas diarias de diskinesias, lo que provocó una depresión muy profunda e hizo que bajara de peso, llegué a pesar 44 kilos y mido 1,64 metros.

Esta situación hizo que mi familia pensara en otras posibilidades .De echo cambiamos de neurólogo y me cambio la composición de los medicamentos y empecé a sentirme mejor. Con éste médico (Dr. Roque Villagra), conversamos sobre la posibilidad de viajar a Cuba y él estuvo de acuerdo.
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