02 marzo, 2012

¿LOS SERVICIOS DE ATENCIÓN PRIMARIA DE URGENCIA- SAPU- DEBERÍAN CONTAR CON ENFERMERAS?

Kárel Núñez
Enfermera




La carrera de Enfermería nace instintivamente con el “arte de cuidar en el momento en que debemos ponernos en el lugar del otro cuando sus capacidades se ven disminuidas para cuidarse por si mismo. Una de nuestras mentoras fue quién contribuyó a que este arte fuera estudiado y perfeccionado y, es así, como nos fuimos convirtiendo en profesionales de la “Gestión del Cuidado”, pasando de un arte a una profesión.

Nuestra profesión es reconocida en muchos países con distintas funciones y especializaciones. Hoy desde donde escribo y en uno de los países más desarrollados del mundo (EE.UU) investigue la importancia de las ENFERMERAS y he quedado gratamente impresionada. Somos valoradas requeridas y bien remuneradas pero lo más importante de todo y es donde me quiero detener es que NO somos REEMPLAZADAS.

Siempre me he preguntado por qué existe la cultura de reemplazarnos. Primero que todo nuestra carrera no está incluida en la carrera de medicina y segundo los Técnicos Paramédicos fueron creados para realizar perfectamente las técnicas y asistir al resto del equipo de salud, por tanto ninguno de ellos, ni otros profesionales de la salud, tienen la capacidad de realizarlo.

¿Pero qué pasa cuando se debe organizar, administrar, supervisar y ejecutar a la perfección para entregar una óptima atención al paciente?

Llevemos esta pregunta a un Servicio de Atención Primaria de Urgencia (SAPU) que, para quienes no lo conocen, son servicios de urgencia ubicados en la mayoría de las comunas de nuestro país, algunos adosados a los centros de salud y otros de manera autónoma. Cualquier paciente puede acceder a ellos en primera instancia, siendo los más frecuentes los de las comunas más vulnerables.
Su objetivo es solucionar las urgencias que no ameritan ir a un hospital y diagnosticar y compensar aquellas patologías que sí requieren derivación a nivel secundario como por ejemplo IAM, apendicitis, Accidentes Vasculares, entre otras.
Están integrados por médicos, enfermeras y Técnicos Paramédicos, pero, lamentablemente, en algunos de ellos que son su gran mayoría la labor de la enfermera es solo de carácter administrativo.

Afortunadamente tuve la oportunidad de trabajar en un SAPU y la experiencia me dice que nuestra presencia SI es importante….

Realizando cada uno de los turnos con diferentes equipos me di cuenta que quienes tenemos la capacidad de tener una mirada amplia y generalizada de todo lo que está ocurriendo somos nosotros.

Ante la atención de un paciente crítico nuestra presencia puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte. Ya que la falla en un detalle puede retrasar una maniobra vital.

Muchos de los médicos con los que compartí estaban acostumbrados a trabajar directamente con la enfermera y reconocen nuestra presencia por provenir del sector privado, lugar donde existe el recurso y se conoce el real desempeño de nuestra profesión. Al igual que muchos de los técnicos paramédicos que no están de acuerdo en tomar responsabilidades que van mas allá de sus capacidades y que implica un riesgo en su desarrollo laboral.

Hoy por falta de recursos económicos y desconocimiento de nuestras labores somos reemplazadas y hasta anuladas en muchos lugares.

El tema da para mucho y en distintos ámbitos pero espero estas líneas sirvan para la reflexión y para preguntarse quienes somos, dónde debemos estar y por qué no debemos ser reemplazadas.
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